El viaje de Allikay. Comprendiendo que la salud es un derecho.

El viaje de Allikay. Comprendiendo que la salud es un derecho
Noticias

06 Noviembre 2018

Informe "Cuando la casa nos enferma"

La ONG Provivienda acaba de publicar en varias ciudades del Estado español el informe “Cuando  la  casa  nos  enferma.  La  vivienda  como  cuestión  de  salud  pública” del que hacemos un pequeño resumen.

Las malas condiciones en vivienda o la ausencia de ella, enferman a las personas. Hay  suficiente literatura científica que muestra el impacto en la salud de los problemas relacionados con el alojamiento. Esta relación estrecha se da en múltiples circunstancias: en el acceso a la vivienda, en la seguridad de la tenencia, en las condiciones de habitabilidad o en el acceso a dotaciones, así como en el diseño más general de la ciudad y del barrio en el que se sitúa.

Uno de los elementos que vincula la salud y la vivienda es el concepto de “pobreza o precariedad energética”, que conlleva la incapacidad de mantener una vivienda a una temperatura adecuada con una serie de problemáticas como humedades, condensación o temperaturas extremas (calor y frío),  con  un  impacto  especialmente grave en la salud de niños, niñas y personas mayores. Según Eurostat, España es el cuarto país de la Unión Europea (UE) con más  personas en situación de pobreza energética. Desde 1996 a 2014, según un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), el promedio de muertes asociadas a  la  pobreza energética se estimaron en torno a 7.100 personas.

Por otro lado, las personas que sufren un proceso de desahucio de su vivienda habitual, ya sea en alquiler o  en propiedad, presentan una peor salud física y mental que la población general. Enfrentarse a un desalojo multiplica por trece las probabilidades de tener mala salud percibida (el 57,3% de los hombres y el 80,9% de las mujeres que participaron en un estudio realizado en Granada - Bolívar et al., 2015-), lo cual incrementa hasta tres veces la probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular y casi dos veces la de consumir tabaco. También se observa una mayor proporción de personas con depresión, ansiedad u otros trastornos mentales entre las personas desahuciadas, afectando en mayor medida a las mujeres.

Otra encuesta realizada en 2014 por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en Cataluña, indicaba que las familias implicadas en procesos de desahucios sufren problemas de salud (15,2%) y tristeza (50%), y que el rendimiento escolar de los niños y niñas se reduce sustancialmente: solo un 17% obtiene buenos resultados en la escuela.

En el extremo de la exclusión residencial encontramos a las personas que viven en la calle que tienen una esperanza de vida treinta años inferior a la de la población convencional, que se sitúa en ochenta años. El 57% de estas personas padecen graves problemas de salud (Observatorio Hatento, 2018).

La vivienda y la salud son derechos fundamentales reconocidos por la Constitución Española (artículos 47 y 43 respectivamente). Sin embargo, estos derechos son muchas veces vulnerados por el Estado y las administraciones  públicas por la (in)acción pública. España sufre graves carencias en vivienda asequible y de calidad, vulnerándose el derecho a una vivienda adecuada cada vez que se ordena un desalojo sin las debidas garantías ni alternativa habitacional. Además, y como hemos visto, hay distintas situaciones residenciales que no garantizan un disfrute total del derecho a la salud.

INFORME

 

casa_enferma_informe_provivienda_400.

 



Compartir en Twitter Compartir en Facebook
Volver >